viernes, 22 de julio de 2011

La corbata, ese gran problema de España.


Su bajo nivel político les lleva a eso, a preocuparse por el trozo de tela que esclaviza a muchos, en sentido estricto y en sentido figurado. Sí, nos referimos a la corbata; sin duda, se trata del trozo de tela más estúpido de cuantos cubren algo en el individuo. Y a eso, al trozo de tela alargada, es a lo que se han ocupado el sospechoso Bono y el mediocre, Sebastián. El mismo Miguel ‘Sebahostiar’ que pretendió ‘apuñalar’ durante la campaña de las elecciones autonómicas de 2007 a Alberto Ruiz Gallardón e implicarle en temas falderos de baja estofa; se cree el ladrón que todos son de su condición.
El falso ‘rey’ del ahorro energético, después de demostrar fracaso tras fracaso en sus cometidos, no sabe que la caridad empieza en nuestra casa y la justicia en la puerta inmediata. Tal vez el todavía ministro, Miguel Sebastián, no se ha dado cuenta — como apuntaba Alphonse Karr — que la talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas, pero la de los hombres, aproximándose. Y en esas está, don Miguel, el de la energía; el mismo que siempre busca ser el niño del bautizo, la novia de la boda y el difunto en el entierro. En los últimos años, su mediocridad se ha confundido entre la mucha que ha abundado en el Gobierno de Rodríguez Zapatero y no duden que don Miguel seguirá buscando una disculpa o un inventado motivo para saltar del barco que se hunde. Siempre lo hace, no sabemos si por cobardía o por afán figurón, pero ahí está él. Al tiempo.
No parece haber nada más importante en España que la corbata. No parece haber tema más importante sobre el que debatir en estos momentos, a pesar del señor Camps y sus trajes o de la extendida corrupción en Castilla La Mancha. Por eso se lió la que se lió en el Congreso de los Diputados… por una puñetera corbata. Allá el señor (bueno, lo de señor es por decir algo) Bono, presidente de la Cámara, con sus malos gustos y su afán de que el colgante telar sea obligatorio en la Cámara baja. No hay duda que el hábito no hace al monje aunque –tampoco es cierto– diga mucho de él.
Y ese mal gusto de Bono es lo que molestó a Sebastián, falso apóstol del ‘sincorbatismo’ y del ahorro de energía… aunque se malgaste por otro lado, como se malgastan las subvenciones de la ex ministra Aído o las ocurrencias baratas de Pajín, auténtica dama bandolera de los quereres de mi admirado Javier León de la Riva. Estupidez sobre estupidez… así pasa el tiempo el Gobierno y sus defensores, mientras España se hunde en la miseria y casi seis millones de parados no ven salida a su situación crítica. Decía Molière que las cosas no valen sino lo que se las hace valer. Pues claro que sí, sin duda ninguna.

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